Cuando venimos de relaciones tormentosas, una relación sana puede parecernos aburrida

Minerva tenía una relación «muy intensa» con Jose. Nunca sabía en qué punto se encontraba pues su relación estaba llena de idas y venidas. La incertidumbre que experimentaba era una vieja conocida para ella y, a pesar de que era fuente de malestar, sentía que no podía dejar atrás la relación.


Juan había mantenido relaciones cortas y muy, muy intensas en los últimos meses. Le gustaba vivir en la cresta de la ola, sintiendo grandes dosis de atracción y deseo que acababan traduciéndose en grandes dosis de malestar puesto que todo era proporcional: también los conflictos y las rupturas.


Belinda había estado saliendo con Guille, alguien quien parecía tener unos claros rasgos narcisistas y con quien había tenido una relación tóxica, tormentosa y, como era de esperar, altamente adictiva.


Minerva, Juan y Belinda tienen algo en común: han vivido relaciones tormentosas; relaciones muy, muy intensas en lo emocional les han convertido en «adictos al amor», a una falsa sensación de amor.


Con Minerva y Belinda trabajamos para poner fin a sus relaciones; relaciones que les causaban grandes dosis de malestar y una ruptura que hacía tiempo que intentaban llevar a cabo. Y, en paralelo, pasamos al siguiente punto:


Con los tres trabajamos su autoconciencia respecto a cómo se vinculan: su estilo de apego, qué buscaban en las relaciones, cómo buscaban sentirse... Después pasamos a cambiar las reglas del juego: trabajar para tener relaciones sanas.


En el camino de Minerva, Juan y Belinda se cruzaron personas con estilo de apego seguro; un estilo muy distinto al suyo y al de sus anteriores parejas.


Sin embargo, Fran, Laura y Rafa parecían no despertar atracción en nuestros protagonistas. Les parecían, textualmente, «aburridos». Y aquí teníamos una de las consecuencias de las relaciones tormentosas: lo sano nos parece aburrido, falto de emoción.


Trabajamos en entender lo siguiente: Fran, Laura y Rafa no eran aburridos, sino que les ofrecían una relación sana, sin altibajos, sin grandes intensidades. Una relación que requería dejar atrás lo aprendido en sus vínculos tormentosos pero que les permitiría experimentar lo que toda relación sentimental debería aportarnos: paz mental.


Otros posts que también te puede interesar...


- Mi relación funciona a base de ultimátums.


- Nos queremos pero debemos dejarlo.


- Amor sano, amor del bueno.


- Apego ansioso e inseguridad.


- Dejar ir a esa persona no es dejar ir nuestra felicidad.


- Apego ansioso y apego evitativo, combinación explosiva.


- El miedo al abandono nos lleva a abandonarnos.


- ¿Tu relación es recíproca?


- Quererse es condición necesaria, pero no suficiente.


- Cuando ni tú ni tu pareja sois el problema, sino el empeñaros en que una relación entre personas con necesidades contrapuestas funcione.


- ¿Por qué me quedo cuando sé que debo irme?


- Me duele, pero sé que debo poner fin a la relación.


Si tu situación te genera malestar y sientes que no cuentas con las herramientas para gestionarla, no dudes en buscar ayuda profesional especializada en el ámbito de las relaciones. Si deseas que seamos nosotras quienes te acompañemos en el proceso, estaremos encantadas de hacerlo. Puedes conocernos aquí y contactarnos desde el formulario de contacto.


32 visualizaciones0 comentarios