• Montse

Entender la depresión: una asignatura pendiente

Algo que los pacientes diagnosticados con depresión suelen compartir con sus terapeutas (al menos, este es mi caso), es la dificultad que experimentan las personas de su alrededor para entender qué significa realmente sufrir depresión; que se traduce en mensajes de apoyo poco alentadores sobre lo que deberían hacer, cómo deberían sentirse y si tienen motivos suficientes para sufrir depresión.


Frases como: "eres muy joven para estar así", "todos hemos pasado por malas rachas", "no tienes motivos para estar deprimido", "tienes que salir, ¡hombre, anímate!"... son formuladas constantemente por familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso conocidos.


Por favor, no me malinterpretéis: NO dudo de la buena voluntad de sus comentarios, y de que su objetivo sea el de "animar" a la persona. La cuestión es que, si lo hacen, lo hacen teniendo en cuenta una visión distorsionada de la depresión (no, estar deprimido no es solamente estar triste).


Más allá de las buenas intenciones - que, repito: no pongo en duda -, os aseguro que estos mensajes surten el efecto contrario: ponen presión sobre la persona deprimida que, de por sí, ya sufre suficiente presión por estar y sentirse bien, por retomar su vida.


Algunos de mis pacientes han definido la depresión como algo que "se apodera de tu vida" y "te roba toda tu energía". Porque realmente, así es: en casos de depresión severa, la persona que la padece tiene serios problemas para levantarse de la cama o hacer cosas tan simples como asearse o prepararse la comida. ¿Os imagináis cómo sería vuestra vida si no tuvierais energía para hacer cosas tan simples y básicas?


Me gustaría acabar este artículo añadiendo que la persona que sufre depresión no espera palabras de apoyo que minimicen su sufrimiento, sino palabras de apoyo que demuestren que les entienden y que respetan su sufrimiento: "estoy para lo que necesites", "avísame si puedo hacer algo por ti",...







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