Estoy tonteando con un compañero de trabajo

«Creo que la he liado, Montse», son las primeras palabras que salen de la boca de Sofía tras entrar en consulta. «Estoy hablando con un chico del trabajo. Creo que se me está yendo de las manos. Lo que empezó con un inocente tonteo, creo que está derivando en algo más. Ahora hablamos por WhatsApp... Y no sé lo que siento».


El Universo, que es muy sabio, hizo que me cruzara con un artículo que decía algo así como que un inocente flirteo con alguien del trabajo podría tener un impacto positivo para nuestra relación de pareja. Se lo comenté a Sofía. Pero también añadí lo siguiente: el artículo también mencionaba lo fácil que resulta pasar de un «inocente tonteo» a un affair.


«Eso mismo temo yo que suceda con este chico».


El chico en cuestión se llama Fran y es una reciente incorporación de la farmacia donde ambos trabajan.


«¿Con qué emociones estás conectando desde que Fran ha entrado en tu vida?»


«Con ilusión, diría. Me duele decirlo pero me ha dado un chute de autoestima. Desde que Fran ha aparecido en mi vida me siento más viva. Pero también con el miedo y con la culpa. "Sólo" hablamos, pero yo sé que estas conversaciones son peligrosas».


Sofía se refería a que son peligrosas para su matrimonio: está casada desde hace 15 años con su primer novio, Joel, y tienen dos hijos de 6 y 9 años.


«Todavía no sé cómo ha pasado. Ha sido muy rápido todo».


Hablamos sobre cómo el sentirse viva la conecta con la juventud que no tuvo (Sofía siempre ha actuado acorde con lo que se espera de ella, y por sus circunstancias familiares, tuvo que crecer antes de tiempo), tratando de que entendiera el contexto a modo de explicación (que no necesariamente de justificación).


También hablamos de que todas/os queremos sentirnos atractivas/os, es algo indudable. La cuestión es qué estamos dispuestos/as a hacer para conseguirlo y, SOBRE TODO, pusimos sobre la mesa la importancia de actuar siendo responsables para con nuestros valores y para con los compromisos que tengamos con nuestra relación de pareja (en su caso, una relación monógama).


Le pregunté a Sofía adónde quería llegar.


«Por un lado siento curiosidad por que fuese a más; por otro, no quiero poner en peligro ni mi matrimonio ni mi familia. También me sabe mal por Fran. Siento como que estoy "jugando" con él porque no he sido del todo honesta y se está haciendo ilusiones. No quiero hacerle daño, no es justo... ».


«¿Qué significa esto, Sofía?»


«Que no puedo seguir hablando con Fran como hasta ahora, porque se me puede ir de las manos. Tengo que ponerle fin. He sido egoísta y no me gusta ser así. Pero me va a costar... porque, por otro lado, me siento tan bien... como si volviera a tener 15 años otra vez. No sé qué hacer».


En realidad yo creo que sí que lo sabía; el problema era que sabía que cualquier decisión significaba hacer una renuncia (menos seguir en esta situación o bien abrir la relación). Y no quería renunciar a sentirse así.


«Montse, ¿qué crees que debo hacer?, ¿crees que estoy actuando mal? Pensaba que me echarías la bronca... Eso han hecho mis amigas, y no les falta razón...».


La decisión era suya, únicamente suya. Y en sesión NO hay cabida para opiniones personales ni juicios de moral. La consulta es un espacio seguro, así que solamente puse sobre la mesa un criterio a tener en cuenta: que actuase con consciencia y responsabilidad.


¿Y cómo podía hacerlo? Estos son los aspectos que trabajamos:


1. Honrando su compromiso con su pareja tomando una decisión al respecto: podría poner fin a su historia con Fran, o bien proponerle a Joel abrir la relación, o bien dejar su matrimonio para poder dar una oportunidad real a Fran.


2. Actuando acorde con sus valores: ¿qué importante es la fidelidad?, ¿y la honestidad?


3. Siendo consciente de que cada acción, por pequeña que sea, cuenta: cada mensaje, cada palabra que crucen, cada límite que ponga o que decida desdibujar tiene consecuencias.




152 visualizaciones0 comentarios