Mi hermano es tóxico

Nuestra familia debe procurar que nos sintamos protegidos, hacernos crecer y, sobre todo, que nos sintamos cómodos. Cuando algún miembro de la familia presenta una actitud y conducta que podríamos calificar como tóxicas, lo anterior corre el riesgo de ser utópico.


Envidia, celos, victimismo, desequilibrio relacional y grandes dosis de manipulación serían, en mi opinión, el «pack del familiar tóxico» por excelencia. En el post de hoy nos centramos en los hermanos tóxicos (T, de ahora en adelante), pero es aplicable a otros miembros.


La envidia y los celos suelen no estar fundamentados, en su caso. Una situación de equilibrio en la que los hermanos reciban exactamente lo mismo (no solamente recursos económicos, sino también en términos afectivos), será suficiente para despertar la envidia. Incluso si el hermano T recibe mucho más que el resto: eso da igual, porque lo importante es su percepción; una percepción sesgada fruto de una autoestima frágil.


Pensémoslo por un momento: ¿hay suficiente input exterior que confirme lo buenos que somos, cuánto nos quieren los demás y qué tan importantes somos para ellos; si nosotros mismos no nos lo creemos? Pues eso es lo que les sucede a los hermanos T. Que nunca tienen suficiente.


Y esto nos lleva al victimismo. Como consecuencia lógica del victimismo nos encontramos en una situación en la que no actuamos acorde con nuestra opinión, sino para que el hermano T esté satisfecho: una situación de manipulación en toda regla que racionalizamos pensando «es mi hermano, quiero lo mejor para él, ya sé cómo es…». Lo que sucede que es destinamos muchos recursos- demasiados -, damos nuestro brazo a torcer - demasiadas veces - y dejamos de lado nuestras necesidades - en demasiadas ocasiones -.


Y todavía no será suficiente: «no te preocupas por mí», «no puedo contar contigo», «no te importo», es lo que seguiremos escuchando.


Para frenar el huracán de victimismo, manipulación y desequilibrio, debemos poner límites. Y, sobre todo, pensar que solamente porque sea un miembro de nuestra familia, solamente porque sea alguien muy importante en nuestra vida, no significa que tenga que ser el centro en el que quiere convertirse. Trabajar tu autoestima puede ser un aspecto clave para «sobrevivir» a relaciones tóxicas dentro de la familia.



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