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Relato de una no-relación (VI): Venciendo las resistencias

Salí de mi sesión con Cecilia muy decidida a dar pasos. Pero los días siguientes me fui enfriando. Y, aunque me dije que la decisión ya estaba tomada, habían muchas partes en mí que no estaban convencidas y que todavía dudaban.


Nunca era un buen momento para pensar en el cómo ni el cuándo ejecutar la decisión.


«Tienes una reunión importante», «no puedes destinar tiempo a esto ahora», «te va a amargar el resto del día, hoy mejor no», me decía. Cualquier excusa (barra, razón) era perfecta para mantenerme lejos del dolor que suponía la ruptura.


¿El resultado? Fueron pasando los días y la situación seguía igual.


Bueno, igual igual, no. Con Diego algo había cambiado: quedar con él me confrontaba con los pasos que me prometí a mí misma hacer, pero para los que no encontraba el momento, o no lograba reunir el valor para ello… Así que estaba más fría y distante que de costumbre.


Y, a diferencia de otras ocasiones en las que estaba enfadada con él y con la situación, en ese momento me sentía desconectada, como si me hubiese rendido, como si ya no quisiera luchar más.


Algo se me debía notar porque Diego llegó a preguntarme si estaba bien.

Sus palabras no me llegaron desde la preocupación, sino como un mero trámite cordial; algo que sabía que se esperaba de él, y poco más. Creo que, en el fondo, ambos sabíamos lo delicado de la situación y el frágil equilibrio en el que nos encontrábamos. Pero no le hicimos frente y fingimos en la medida que podíamos que todo seguía igual.


Quedar con él me resultaba confrontativo y me removía. Seguía queriendo pasar tiempo con él, pero si soy honesta conmigo misma, también me servía para irme decepcionando: cada vez era más consciente de los no avances. Y eso me situaba en una casilla distinta; una más cerca de la ruptura.


Un día, cansada del inmovilismo y sintiendo presión por hacer algo diferente, cogí papel y bolígrafo, y empecé a escribir aquella carta que había esbozado decenas de veces en mi mente, desde mi última visita a Cecilia.


Hubo varios intentos. Muchos. Era incapaz de terminarla: se me saltaban las lágrimas y el papel se humedecía tanto que era imposible seguir escribiendo en él. O me desbordaba y sentía que no podría sostenerlo. O me invadía una muy oportuna esperanza y me decía: «esta carta no es necesaria: cambiará de idea y podréis estar juntos».


Pero unos días antes de Navidad reuní las fuerzas (o el hartazgo) y lo hice: terminé esa carta y me sentí orgullosa de plasmar en ella todo lo que sentía. Fui arrebatadoramente sincera conmigo misma.


Cuando terminé, la leí y me dolió. Pero ese dolor, lejos de meterme para adentro y alejarme de la decisión, me dio fuerzas. No quería sentirme así. No merecía sentirme así. Tenía mucho por ofrecer y, si Diego no podía corresponderme, tenía derecho a buscar mi felicidad al lado de otra persona.


Para ser honesta, debo añadir que, que se acercase Navidad a pasos agigantados me ayudó: me había imaginado a Diego conociendo a mi familia, cenando en la mesa de casa de mis padres, brindando por un año nuevo lleno de cosas buenas que podría compartir con él a mi lado.


El choque de realidad me llevó a escribirle un WhatsApp sin pensarlo mucho esta vez: «Tenemos que hablar».


No pude evitar se directa. Explícita. Clara. No podía ponerle florituras porque no estaba en ese mood. Me encontraba en un momento en el que no podía dar rienda suelta a lo que todavía sentía por Diego, por miedo a que me jugasen una mala pasada y que la Mónica que todavía albergaba esperanzas tomase las riendas de la situación.


Así que debía ser la Mónica cansada de esperar, la que renunciaba a ese futuro imaginario, la que aceptaba que jamás tendría lugar.


Diego tardó en responderme. «OK» fue su respuesta.


Nos costó encontrar un momento para vernos. Supongo que nunca es un buen momento para que te dejen. Sí, porque, aunque no tuviésemos «nada serio» (esas palabras, a estas alturas, me escocían), se trataba de poner fin a lo nuestro. Y sería yo quien diese el paso. Y no iba a gustarle.






 

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