¿Soy insegura o mi relación no me aporta seguridad?

La pérdida de seguridad percibida y el apego inseguro* van de la mano: cuando sentimos que el vínculo peligra, nuestro sistema de apego se activa.


*El apego inseguro incluye los estilos ansioso, evitativo y desorganizado.


La cuestión es: ¿Siempre que nuestro sistema de apego se activa, existe un riesgo para la relación?, ¿siempre que se activa es porque el vínculo está en peligro?


No. Si nuestro estilo de apego es inseguro, nuestro umbral para percibir una pérdida de la seguridad de la relación es más bajo (que si nuestro apego fuera de tendencia segura).


Sin embargo, que nos sintamos inseguras/os en la relación, ¿significa que nuestro apego es inseguro?


No necesariamente: puede que, que no nos sintamos seguras/os en la relación sea resultado de que la relación no nos proporcione justamente eso, seguridad.


La seguridad en las relaciones es vital. Nos sentiremos seguras/os si sabemos que nuestra pareja está ahí (no significa que esperemos que actúe por nosotras/os; simplemente con saber que podemos contar con él/ella si le llegásemos a necesitar, ya nos proporciona seguridad).


También nos proporciona seguridad que nuestra pareja no transgreda nuestros límites. Y que vele por nuestro bienestar. Y que valide nuestras emociones o que, en todo caso, no las cuestione. Y, sobre todo (!!!) que su conducta sea consistente: que sea predecible y confiable.


Y es que a menudo me encuentro con personas que quieren, cito textualmente, «dejar de tener apego ansioso».


El apego puede trabajarse, claro que sí; es algo que trabajamos cada día en las sesiones individuales. Pero si nuestra relación es inconsistente, el trabajo se dificulta muchísimo, algo así como si quisiéramos subir al Everest sin bombona de oxígeno.


Al fin y al cabo, si nuestra relación es inconsistente, si no nos proporciona seguridad, no podemos pedirle a nuestro sistema de apego que no se active; especialmente cuando es sensible a la ambivalencia (propia de la inconsistencia), como le sucede al apego inseguro de tipo ansioso.


Por eso, a menudo el trabajo pasa por salir de una relación inconsistente en la que se nos ofrece ambivalencia, para recuperar nuestra seguridad y, desde ahí, trabajar nuestro apego. Un trabajo que, valga decir, suele consistir en aprender a escoger vínculos que nos proporcionen seguridad, con personas que exhiban una conducta consistente; y, en consecuencia, aprender a "huir" de la ambivalencia.




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