¿Tus creencias te limitan?

La reciprocidad es un aspecto muy importante en la relación. Si no la hay, es muy probable que tengamos la sensación de que nuestra relación está desequilibrada. Y eso resulta tremendamente frustrante y desalentador.


¿Crees que es tu caso?


1️⃣ Sueles iniciar tú las conversaciones, sobre todo aquellas enfocadas a expresar cómo os sentís, a avanzar y progresar como pareja, a solucionar problemas y a pulir aspectos de la relación.


2️⃣ Cambias de planes frecuentemente para que podáis pasar tiempo en pareja, de lo contrario resulta prácticamente imposible que suceda.


3️⃣ No das para recibir, pero aún y así sientes que lo que recibes queda muy descompensado con lo que das.


4️⃣ A la hora de hacer planes tienes en cuenta a tu pareja, pero no sucede lo mismo cuando la situación se invierte.


5️⃣ Te aseguras de que las necesidades de tu pareja estén satisfechas y te centras en ellas, incluso dejando de lado las tuyas.


6️⃣ Sientes que tu pareja da prioridad a sus necesidades, intereses, aficiones, actividades... Y eso está bien, siempre y cuando no sea en detrimento de los tuyos (es decir, que cuando pones los tuyos sobre la mesa, se descarta cualquier posibilidad de negociar y llegar a un término medio).


7️⃣ Te da la sensación de que tus sueños y objetivos han quedado a un lado.


8️⃣ Sientes que tu pareja puede irse si no llevas a cabo esto o lo otro, y te sientes en obligación de hacerlo (aunque no se haya verbalizado como tal, tú sientes que es así y los hechos te avalan).


9️⃣ Sientes que tienes que callarte lo que te molesta, para evitar que se genere un conflicto que, además de no solucionarse, va a empeorar la relación y anticipas que vas a tener que escuchar frases como «siempre estás igual», «otra vez lo mismo», «no busques problemas», «el problema es tuyo, a mí la situación ya me va bien».


🔟 Cuando le explicas algún punto de lo anterior a tu familia o amistades te sorprendes a ti mismx disculpando a tu pareja: «pero habitualmente no es así», «está pasando mala racha», «¿pero luego es un amor, eh?». Y no es la primera vez.


Si te resuena lo anterior, no busques culpables, explora y revisa las dinámicas que se establecen entre tu pareja y tú.




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