• Montse

Agotamiento emocional

El agotamiento emocional se caracteriza por la desgana, la desmotivación y la falta de energía a la hora de implicarse en actividades. Incluso aquellas actividades cotidianas que, en general, no nos suponen un esfuerzo, en los casos de agotamiento emocional severo y/o prolongado en el tiempo, nos pueden suponer un esfuerzo notable.


Aunque se trate de un sentimiento y que se de a nivel psicológico, también está acompañado de agotamiento físico que se traduce en fatiga, falta de energía, posibles problemas de sueño (aunque parezca contradictorio), dolores de cabeza...


El agotamiento emocional, tal y como sucede con el físico, suele aparecer cuando se nos ha requerido un gran esfuerzo p.e. trabajar bajo presión, llevar a cabo tareas que requieren alta precisión, tener que lidiar con varios problemas en casa, llevar el peso de la gestión de varios asuntos...


Algunos de los síntomas son:


- Falta de motivación: cuando estamos agotados emocionalmente nuestro cerebro intenta adaptarse y disminuir dicho agotamiento haciendo que entremos en un modo "ahorro de energía", y que prestemos menos atención a las tareas y/o que las hagamos de forma automatizada.


- Irritabilidad: es frecuente que nos molesten cuestiones que en otros momentos pasaban desapercibidas, y que estemos de mal humor constante. Además, somos muy sensibles a gestos de desaprobación o críticas que recibamos.


- Distanciamiento afectivo: de nuevo, nuestro cerebro se adapta y, con la finalidad de disminuir el agotamiento, pone distancia emocional entre los los acontecimientos y nuestras reacciones (haciendo que no sintamos tanto, o prácticamente nada).


- Olvidos: causa y consecuencia del agotamiento emocional es la saturación. Al estar saturados somos menos capaces de retener información o, simplemente, de prestar atención.


- Dificultad para pensar y tomar decisiones: el razonamiento se ve afectado; necesitamos más tiempo para procesar la información; e incluso es posible que seamos incapaces de tomar decisiones - incluso cuando se trata de decisiones simples como qué cenar -.


- Insomnio: es posible que aquello que nos agota también nos preocupe, y que le demos vueltas por la noche, en la cama. Esto puede afectar directamente a nuestra capacidad para conciliar el sueño y/o mantenernos dormidos.


Si sientes algunos de estos síntomas es probable que estés atravesando un episodio de agotamiento emocional. Es importante que puedas tomar medidas para, por un lado, gestionar de forma sana aquello que te ha llevado a esta situación y, por otro lado, lidiar con las consecuencias y los síntomas presentes.


Si tú solo/a no puedes, no dudes en buscar ayuda profesional.






338 vistas0 comentarios