• Montse

Ansiedad generalizada: micropreocupaciones constantes

Las preocupaciones están a la orden del día; ya sea por el trabajo, por cuestiones familiares, por la economía... Las preocupaciones no son necesariamente negativas; de hecho nos ayudan a centrarnos en aspectos que - probablemente - necesiten nuestra atención y, de esta forma, posibilitan la resolución de los mismos.


Sin embargo, cuando hablamos de estar (casi) permanentemente nerviosos/as, preocupados/as, y sentir ansiedad por una gran variedad de situaciones o preocuparnos cuando tenemos poca o ninguna razón para hacerlo, es posible que estemos refiriéndonos al trastorno de ansiedad generalizada (es conveniente que el diagnóstico lo haga un profesional de la salud: un psiquiatra o psicólogo; no optes por los autodiagnósticos).


Como consecuencia de la ansiedad que sentimos por (casi) todo, es posible que comencemos a evitar las situaciones que les generan ansiedad: p.e. no hablar de ciertos temas (p.e. temas que son motivo de conflicto); evitar ciertos lugares (p.e. grandes ciudades, transporte público, centros comerciales); no ir solos… Si este patrón persiste en el tiempo, muy probablemente nuestra vida se reducirá cada vez más y más.


El trastorno de ansiedad generalizada no aparece de la noche a la mañana; sino que se desarrolla lentamente y se va instaurando en nuestra vida de forma aparentemente discreta, aunque con el tiempo resulte limitante. Algunos de los síntomas más característicos son:


1. Preocuparse demasiado por cosas cotidianas

2. Tener problemas para controlar sus preocupaciones

3. Se preocupan mucho más de lo que deberían

4. Sentirse inquietos o tener dificultad para relajarse

5. Tener problemas para concentrarse

6. Problemas de sueño (dificultad para conciliarlo y para mantenerlo)

7. Tener dificultad para tragar

8. Tener temblores o tics (movimientos nerviosos)

9. Irritabilidad y nerviosismo

10. Sudoración, mareos, sensación de falta de aire


La ansiedad generalizada tiene solución. ¡Pero no lo dejes pasar! Es conveniente cogerla al vuelo, cuanto antes y ponerle límites para evitar que se apodere (todavía más) de nuestra vida.



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