• Montse

¿Boicoteo mis relaciones?

Actualizado: 2 ene

Todas las trampas mentales tienen sentido. Todas, aunque nos resulte difícil de entender, sobre todo de forma descontextualizada.


Lo mismo sucede con el autoboicot: aquellas conductas/pensamientos que nos impiden crecer y que, incomprensiblemente, llevamos a cabo o les otorgamos crédito.


En primera instancia, el autoboicot no tiene ningún sentido, ni en tanto que objetivos individuales, ni en tanto que relaciones. Sin embargo, ahí nos encontramos: saboteando sin querer nuestras metas y/o nuestras relaciones.


Vayamos un poco más allá y tratemos de entender el autoboicot en las relaciones.


El autoboicot, aunque resulte incomprensible, tiene un objetivo: protegernos.


Y es que, a veces, nos sentimos desprotegidos/as, no seguros/as, en las relaciones por motivos evidentes (inconsistencia, mentiras, manipulación, chantaje...).


Pero puede que no nos sintamos seguros/as en ausencia de lo anterior, incluso cuando nuestra relación cuenta todos los componentes para ser satisfactoria. Y, hablando de situaciones incomprensibles, añadimos una más: puede que no nos sintamos seguros/as cuanto más conectados nos sintamos a nuestra pareja.


¿Cómo es posible?


Lo cierto es que la conexión emocional nos lleva al compromiso (no solamente hablo de un futuro juntos, sino de un compromiso emocional para con nuestra pareja). Y puede que el compromiso nos de miedo. Puede que nos aterre.


¿Cómo podemos sobrellevarlo?


Apostamos por la distancia (emocional), si es lo que hemos aprendido en etapas anteriores.


¿Y cómo ponemos distancia (emocional)?


Teniendo dudas, p.e.


Dudas sobre nuestra pareja (subrayar defectos que, pensándolo bien, incluso nosotros/as creemos que no tienen importancia).


Dudas sobre la relación («¿me estaré equivocando?»).


Dudas sobre lo que sentimos («¿le quiero?»).


Dudas sobre si sentimos lo que deberíamos sentir («¿no se supone que debería sentir fuegos artificiales?»).


Dudas sobre las dudas («¿si le/la quisiera no tendría estas dudas, no?»).


Es evidente: «Si tengo tantas dudas, no puedo dejarme llevar. De hecho, si tengo tantas dudas sería mala idea dejarme llevar, ¿no?»


Y precisamente aquí está la trampa.


Tiene tanto sentido no dejarnos llevar si tenemos dudas, es tan coherente y tan lógico, que le hacemos caso pies juntillas.


Si lo anterior te suena, mi recomendación sería que te pusieras en manos de un profesional para tratar de confirmar la presencia del autoboicot, y poder prescindir de este mecanismo de defensa que tanto malestar nos causa, yendo a la raíz.





Foto: instagram.com/catherina.schulz/





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