Bombardeo de amor de la mano de un manipulador en el cine: Dirty John

Las primeras secuencias de Dirty John nos enseñan a Debra Newell, propietaria de una lujosa empresa de interiorismo, teniendo citas con varios hombres con poco éxito. Nadie parece convencerle. Sin embargo John Mehaan se cruza en su camino.


Quedan en el lujoso ático donde vive ella para ir juntos al restaurante. «Fue tan educado que pensé: eso es algo que ya no se ve, y se llama caballerosidad», explica Debra a su hija. Unos capítulos más tarde nos daremos cuenta de que más bien era una estrategia para saber dónde vive y si es una «buena» víctima potencial (para saber si tiene suficiente dinero como para invertir tiempo y energía en ella).


Se saludan muy respetuosamente sacudiendo las manos (estilo yankee) y manteniendo la distancia. Para Debra, las primeras impresiones se confirman: «John es un caballero, CHECK».


Crédito: Bravo TV


Ya en el restaurante John impresiona a Debra con sus hazañas. ¡Lástima que no fueran reales! Pero Debra lo que ve es un médico muy trabajador, muy crack y, por si fuese poco, valiente y con gran corazón: ha estado en Irak colaborando con Médicos Sin Fronteras. «Una locura... pero me alegro de haber ido allí», dice él. «Es maravilloso y heroico», sentencia ella. Debra está impresionada.


«Ya estás otra vez: se supone que debemos hablar de ti. ¡Tú eres la artista!», dice John, tratando de aparentar una falsa modestia.


¿A quién no le gusta sentirse importante? John domina el arte de la seducción, pero la seducción persuasiva de tonalidad peligrosamente oscura.


Crédito: Bravo TV


Debra se siente escuchada, se siente vista y atractiva, se siente interesante. John la escucha con atención y responde de forma positiva.


Intercambian anécdotas y cada vez se van acercando más. John no solamente es un héroe sino que además es humano: parece no tener miedo a mostrar sus emociones, a parecer vulnerable. Eso hace que Debra baje la guardia y acceda a mayor cercanía física.


La cita está saliendo bien. John acompaña a Debra a casa. Les vemos manteniendo contacto físico, sintiendo complicidad y, cabe añadir, parecen sentirse muy atraídos el uno por el otro.

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Debra le deja entrar en casa, pero le pide un momento para ir al baño y «reubicarse» tratando de ser consciente de lo que está pasando entre ella y el hombre con el que está teniendo una cita; entiendo, tratando de poner un poco en orden a lo que siente y cómo se siente. Añado: ha estado casada en 4 ocasiones; quiere asegurarse de que esta vez salga bien.


Cuando sale del baño, Debra se encuentra a John tumbado en su cama. ¡Decepción! Este gesto es «too much» para ella: John ha dado por supuesto que tendían sexo.


Debra le comenta muy educadamente que tenía en mente otra cosa, que pensaba quedarse en otra estancia. John se resiste, mucho. Debra tiene que repetirle en varias ocasiones que no, que no va a pasar nada entre ellos, no en esa ocasión. A Debra le envuelta la inseguridad y se siente confusa: ¿por qué tiene que repetírselo tantas veces, no se suponía que este hombre era todo un caballero? John se enfada; más bien tiene una rabieta. Adopta una actitud 0 empática, una actitud que poco encaja con lo maravilloso que había demostrado ser.


John se marcha. Debra se queda con una mala sensación.


Su intuición le está hablando pero unas escenas más tarde vemos como John, al día siguiente, la llama para disculparse.


Debra experimenta lo que conocemos como disonancia cognitiva: hechos y creencias no encajan. Tiene dos opciones: o cambia los hechos, o cambia las creencias. No puede cambiar los hechos, pues la actitud de John no depende de ella, así que cambia sus creencias: Debra decide quedarse con la primera impresión y con lo que concuerda con la misma, las disculpas, pasando por alto la rabieta que presenció hacía apenas unas horas.


Una lástima pero, honestamente, es así como solemos acallar nuestra intuición: tratando de dar sentido a lo que acabamos de vivir, y tratando de encajar las piezas de forma que tengan lógica; algo así como «la disculpa me encaja con lo maravilloso que John ha demostrado ser; lo que no encaja en todo caso es la chiquillada de su conducta del final de la cita de ayer; así que me quedo con lo primero».


Debra ha caído en sus redes, aunque no entenderemos lo peligroso de la situación hasta capítulos más tarde.



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