El autocuidado empieza por no pedirnos tanto


¿Te has dado cuenta de lo que hacemos para que nuestro cuerpo aguante las largas jornadas de trabajo, de tareas domésticas, de cuidado de los peques, de deporte cuando se puede, de ocio cuando nos queda tiempo...?


La vida occidental nos lleva a estar en una continua vorágine de quehaceres. Es como un tren que está en marcha, del que no podemos bajar, pero cuyo ritmo nuestro cuerpo no siempre puede seguir.


Sin embargo, ahí nos encontramos. Sacando fuerzas de donde no las hay, haciendo esfuerzos para que todas las áreas de nuestra vida funcionen, para llegar a todo, incluso cuando estamos exhaustos/as.


Tengo la sensación de que le pedimos demasiado a nuestro cuerpo; y debo confesar que yo era la primera que lo hacía.


¿Que nos faltan horas para lidiar con todo lo que tenemos que hacer? Sacrificamos el descanso, el comer saludable, el deporte, el ocio y las horas de sueño.


¿Que nuestro cuerpo está cansado? Nos tomamos un café (o similar).


¿Que de tanta estimulación mental (por la sobrecarga de tareas) y fisiológica (por los cafés) nos cuesta conciliar el sueño? Nos tomamos un relajante, una valeriana en el mejor de los casos.


Entiendo que hay facturas por pagar, trabajos en los que rendir cuentas, peques a los que atender, tareas domésticas que no podemos descuidar... y que a veces hay que hacer malabares para que todo lo anterior salga adelante.


Pero me siento obligada a pedir que no nos olvidemos de nosotros/as mismos/as, de nuestro cuerpo y nuestra mente. Tenemos que cuidarlos, y eso significa añadir al Tetris que a veces es nuestra agenda, minutos de descanso, para cuidarnos, para dejar de exigirnos, para permitirnos no ser productivos/as.


Identificar cuáles son nuestras prioridades y actuar en consecuencia, lo que puede implicar hacer cambios y decir(nos) «no», se hace necesario si queremos preservar nuestro bienestar físico y mental.


Estas afirmaciones pueden ayudarnos:


«Respeto mi cuerpo, y por eso descanso cuando lo necesito»


«Mi valor no lo determinan las tareas que realizo»


«Descansar es necesario y, aunque a veces lo olvide, innegociable».



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