• Montse

El círculo vicioso de la mentira

Actualizado: 23 de sep de 2018

“El que dice una mentira no se da cuenta del trabajo que emprende, pues tiene que inventar otras mil para sostener la primera”.

Alexander Pope


Todos mentimos, ya sea por falsificación u omisión. Con las mentiras buscamos evitar un reproche, excusar nuestra conducta o el incumplimiento de una tarea. En estos casos, la mentira nos proporciona un beneficio inmediato haciendo más probable que volvamos a mentir en el futuro.


Sin embargo, existe una línea muy fina que separa la mentira que busca un beneficio inmediato de la conducta adictiva (mitomanía). Pero, ¿cómo se llega a ser un adicto a las mentiras?


El origen se encuentra en el beneficio que se obtiene y en la impunidad al hacerlo: es posible que el mitómano adorne la verdad con mentiras que le hagan ganar atención, mostrarse más interesante… o bien que mienta para salvar la situación. Que resulte ser una situación aislada o se convierta en algo habitual dependerá de los valores de la persona.


Una vez desarrollada la adicción, la mentira se ha convertido en parte de la persona, de su forma de relacionarse con los demás, llegando a sentirse indefenso si no adorna la realidad.


Algunas de las características de la mitomanía son:

Pensamientos recurrentes que incitan a mentir acompañados de ansiedad.

• Imposibilidad de resistirse al impulso de mentir o adornar la realidad.

• Liberación al no ser descubierto.

• Desdibujar la realidad con exageraciones.

Búsqueda de la aceptación y admiración de los demás.

Baja autoestima.

Habilidades sociales pobres.

Incremento progresivo de la magnitud de las mentiras con el tiempo.


Si te sientes identificado con lo anterior, busca ayuda profesional con la finalidad de fortalecer tu autoestima, mejorar tus relaciones sociales y dejar la mentira de lado. Si tienes dudas, contáctame.

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