• Montse

El tiempo que nos regala el teletrabajo

El tiempo. Algo inmutable. De las pocas cosas que no cambian ni cambiarán a lo largo de nuestra vida. De eso podemos estar seguros. En la misma medida en que podemos estar seguros de que la percepción del tiempo cambiará con el paso del tiempo, a medida que vamos creciendo y madurando.


Este cambio resulta clave hoy en día, momento en que nuestra rutina ha sufrido un traspiés. Muchos de nosotros teletrabajamos, ahorrándonos los desplazamientos y el tiempo que solemos invertir en ellos. Ahora que hemos ganado tiempo o dejado de invertirlo en desplazamientos, es posible que hayamos descubierto los placeres de disfrutar de la vida entre semana. Que el día, que la vida, es algo más que trabajar y trabajar.


Si hemos llegado a esta conclusión es posible que estemos deseando que el teletrabajo se instaure de forma definitiva uno o dos días por semana. Que sea una alternativa tan válida como asistir a nuestro puesto de trabajo. Y, así, poder seguir contando con más horas. Poder "vivir" más cada día. Porque llega un momento en nuestras vidas en que "nuestro tiempo vale dinero", y así lo verbalizamos. Lo que hay detrás de este mensaje es que valoramos nuestro tiempo. Cada vez más. No es casualidad que esta frase aparezca en nuestra mente de los trenta y tantos en adelante. Es cuando precisamente se exige más de nosotros. Cuando tenemos menos tiempo para nosotros. O, mejor dicho, cuando nos priorizamos menos.


Cuando nos desmontan nuestra rutina, nos damos cuenta de que otra forma de hacer, de trabajar y de vivir es posible. Una forma que nos permite sentir que hacemos algo más que trabajar. Una forma que nos permite invertir más tiempo en nosotros mismos. Una forma que permite que nos sintamos más "vivos".




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