• Montse

Estabilidad emocional como objetivo hacia el bienestar

La estabilidad emocional debería ser uno de nuestros objetivos. Todos podemos lidiar con una temporada con un estado de ánimo más bajo de lo habitual. Sin embargo, nos crea un desconcierto tremendo que un día nos sintamos bien y, el otro, sin causa aparente, nuestro estado de ánimo haya dado un giro de 180º.

La estabilidad emocional nos acerca a la paz mental en tanto que garantiza el equilibrio en nuestras reacciones.Estabilidad, que no impasibilidad.


En el polo opuesto de la impasibilidad encontramos la reactividad. Literalmente, "reaccionar" a lo que nos suceda no nos ayuda. Nos ayuda recoger el input, procesarlo y gestionarlo adecuadamente antes de actuar o tomar una decisión. Reaccionar implica hacer lo opuesto: tomar el input y transformar las emociones que éste ha despertado en una reacción casi inmediata.


Como bien sabéis, los extremos no son deseables. La estabilidad debería ser nuestro objetivo. Alcanzarla requiere de:


- Autoconocimiento: saber cómo nos sentimos ante determinadas situaciones; qué despiertan estas situaciones en nuestro interno; qué nos remueven.

- Gestión emocional: reaccionar no nos vale; debemos recoger las emociones, aceptarlas, entenderlas, digerirlas y procesarlas.


Todas y cada una de las experiencias vividas son aprendizajes muy valiosos y pueden ayudarnos a conseguirla. Cada experiencia arroja luz a las dos cuestiones anteriores. Se trata de una información que, más allá de considerar si nos hemos equivocado o si podríamos haberlo gestionado de forma distinta, nos proporciona información sobre cómo queremos - o no -, gestionar las emociones.





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