• Montse

Las banderas rojas pueden pasarnos desapercibidas si nos resultan familiares

A veces nos preguntamos cómo es posible que, de nuevo, la historia se repita; que encadenemos una relación abusiva tras otra. Y, a veces, la respuesta es muy simple: hemos normalizado el abuso emocional.


Sé que suena muy contundente, pero fijémonos bien: al normalizar el trato que recibimos, dejamos de percibirlo como una amenaza - aunque eso no nos deja exentos de experimentar las consecuencias negativas que éste indudablemente tiene en nuestro bienestar -.


¿Cómo podemos llegar a normalizar tal cosa?


1️⃣ La situación de abuso se instaura lenta y sigilosamente, sin que nos demos cuenta. Algo así como que se dan situaciones aisladas; si acaban siendo tan frecuentes que se convierten en algo recurrente, corremos el riesgo de integrarlo como parte de la normalidad y ya no sobresalen. Se han vuelto invisibles a nuestros ojos (=cerebro).


2️⃣ La situación de abuso nos resulta una «vieja conocida».


🚩 Imaginemos el caso de una madre que nos hace chantaje emocional, que juega con la culpa para acabar consiguiendo lo que desea. ¿Nos va a extrañar que nuestra pareja utilice el mismo modus operandi? No.


🚩 Imaginemos el caso de un padre que invalida nuestras emociones con comentarios como «¡eso es una tontería!», «eres un/a exagerado/a», «qué susceptible eres», «tú siempre tan sensible...». ¿Vamos a ser críticos con comentarios de este tipo, en el futuro? No... más bien acabaremos concluyendo que seguramente tenga razón porque «ya me lo han dicho antes...».


🚩 Imaginemos el caso de una hermana a la que hay que complacer para evitar que haya consecuencias negativas, como que nos deje de hablar o nos menosprecie. ¿Nos vamos ni tan siquiera a plantear la posibilidad de dejar de complacer a los demás? No, porque hemos aprendido a ser complacientes para «tener la fiesta en paz».


El trato que hemos recibido «determina» cómo interpretar las situaciones futuras. Y no solamente eso, sino que además nos impide identificar banderas rojas en futuras relaciones.


En conclusión:


🚩Haber estado rodeados/as de banderas rojas en etapas cruciales para nuestro desarrollo emocional nos impide ser capaces de reconocerlas en la adultez (sin un trabajo previo).




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