Las relaciones deben ser un lugar seguro

¿Cómo es una relación sana?, ¿cómo sabré que estoy en una relación sana?, ¿cómo me voy a sentir cuando esté en una relación sana?


Si tuviera que resumirlo muy mucho, sería algo así como:


«Una relación sana es un lugar seguro».


¿Y cómo podemos saber si nuestra relación es segura?


Dímelo tú:


¿Sientes que no puedes ser tú mismx?


¿Sientes que no hay espacio para tus emociones?


¿Sientes que tus necesidades son un problema?


¿Tienes miedo a poner límites?, ¿estos se respetan?


¿Te sientes cuidadx, respetadx y queridx?


¿En tu relación predomina la calma, la tranquilidad y la paz?


¿Sientes que tu relación promueve tu bienestar o más bien lo contrario?


Responder estas preguntas puede ser confrontativo, muy duro; tan duro que, a veces, nuestra mente decide desplegar sus mecanismos de protección y mentirnos. Es por ello que conviene hacer un ejercicio de honestidad para con nosotrxs mismxs; es justo, nos lo debemos. Aunque no nos gusten las respuestas, aunque signifiquen dar un giro de 180º a la relación y/o a cómo nos vinculamos.


Tienes derecho a tener una relación segura, de la misma forma que tienes la responsabilidad de ofrecer lo mismo a tu pareja.


Seguramente haya trabajo por hacer; pero míralo así: estamos en constante evolución y crecimiento. No es tarde. ¿Que no es fácil? Por supuesto que no, no te voy a engañar. Pero que los miedos, inseguridades y resistencias no te detengan. Mereces una relación que contribuya a tu bienestar, mereces una relación en la que predomine la paz y el vínculo esté basado en la seguridad.




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