Las relaciones sanas y seguras se construyen

Cada día, cada situación, cada interacción es una oportunidad para actuar acorde a lo que la seguridad emocional del vínculo necesita.


¡Que no cunda el pánico!


No, no tienes que actuar así en cada una de tus interacciones. No se trata de ser perfecto/a; sino de encaminar nuestros esfuerzos para que la mayor parte de tus interacciones vayan en esta línea y, así, hacer de tu relación un lugar seguro.


¿Cómo? Toma buena nota de lo siguiente:


No des por hecho >>> Explora desde la curiosidad.


No dejes que tu pareja sea quien tenga que adivinar cómo te sientes >>> Exprésalo.


No acalles tus necesidades emocionales >>> Procura darles su lugar en el vínculo.


No esperes a que tu pareja deduzca lo que necesitas >>> Ponlo sobre la mesa; no desde la exigencia ni desde el reproche; sino desde el dejarte ver.


No minimices ni juzgues las necesidades de tu pareja >>> Trata de entenderlas desde una mirada empática y compasiva.


No te guardes lo que te molesta >>> Manifiéstalo y pon límites si es necesario.


No te culpes >>> Responsabilízate.


No critiques >>> Expresa, aclara y comparte.


No huyas del conflicto >>> Aprende a convertirlo en un aliado para que, desde un intercambio empático y respetuoso de puntos de vista, necesidades y opiniones dentro de la relación, podáis crecer.


No apartes la mirada de aquello que no funciona como te gustaría o como tu bienestar necesitaría >>> Presta atención a esas dinámicas y trata de darles sentido y aprender de ellas.


Por supuesto, decir, escribir y leer lo anterior es infinitamente mucho más fácil que llevarlo a la práctica. Sin embargo, es posible aprender a integrar lo anterior a tu relación. Se requiere tiempo, constancia y muchas ganas de crecer y mejorar (en tanto que aprender a construir vínculos más sanos y seguros).


Si no sabes por dónde empezar o te resulta todo muy complicado, puedes contactarnos haciendo clic aquí. Estaremos encantadas de acompañarte en el proceso.



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