• Montse

Lo acabamos de dejar y ya tiene pareja

Cuando el tiempo transcurrido entre la ruptura y el inicio de otra relación es menor del que esperamos (o deseamos, y ya sabemos que es terriblemente fácil confundir expectativas con deseos), se suelen generar suspicacias y nos invaden emociones incómodas.


«Hace poco que lo hemos dejado y ya tiene pareja», «anda que ha tardado...», «eso es que ya estaban juntos/as antes», «un clavo quita a otro clavo, dicen», «no sabe estar solo/a», «eso es que no me quería», «me quiere dar celos»...


Y puede que lo anterior se acompañe de rabia, impotencia, frustración, sensación de fracaso, rechazo, sensación de ser inadecuada/o, de engaño, de abandono…


Podemos conectar con unas u otras en base a, en parte, los hechos de los que tenemos constancia; pero, también – y sobre todo –, en base a la lectura e interpretación que solemos hacer de los hechos.


Es posible que la situación nos genere rabia: «yo todavía estoy llorándole/a y, ¡mírale!, él/ella ya está con otra/o».


Es posible que conectemos con el fracaso si, p.e., sentimos que hemos estado «luchando» por la relación, no ha funcionado, y ahora parece que funciona con otra persona.


Es posible que nos sintamos engañadas/os: «si lo nuestro hubiese sido real, no podría iniciar una relación tan pronto».


Es posible que conectemos con el rechazo: «si que se ha olvidado de mí rápidamente…»


Y puede que nos sintamos reemplazadas/os: «yo debería estar ahí, a su lado, compartiendo ese espacio».


Es posible que conectemos con la sensación de ser inadecuados/as: «si hubiese sido suficiente para él/ella, seguiríamos juntos/as»; «con su nueva pareja sí que funcionará… eso es que yo no soy suficiente».


O puede que conectemos conla sensación de abandono: «no he significado nada para él/ella», «si hubiese sido verdaderamente importante, no podría iniciar una nueva relación tan rápido».


Y las explicaciones anteriores nacen de conectar con lo que sentimos. Lógico y esperable.


El «problema» surge cuando nos olvidamos de que estamos dando una explicación a la conducta de nuestra expareja en base a cómo nos estamos sintiendo.


Sentirnos como nos sentimos es legítimo, pero habla de nuestra persona; no de nuestra expareja.


Sentirnos como nos sentimos es legítimo, pero habla de nuestra persona; no de nuestra expareja. Y esto es algo que debemos subrayar especialmente cuando tratamos de entender por qué «lo acabamos de dejar y ya tiene pareja», pues puede que no tenga nada que ver con nuestra persona, sino con cómo se vincula, cómo vive las relaciones, cómo gestiona las rupturas y cómo transita el duelo nuestra expareja.



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