• Montse

Lo que nos parece conveniente vs lo que nos conviene

Me preguntáis por qué nos cuesta tanto actuar de forma distinta, gestionar las situaciones de forma más sana. Lo cierto es que lo hemos hecho de la misma manera, hemos apostado por las mismas estrategias durante años. Años durante los cuales se han ido afianzando dichas estrategias.


Cambiar no es fácil; y menos algo que puede estar tan enraizado como nuestra forma de comunicarnos, de establecer dinámicas con otras personas o de mantener relaciones románticas. Y menos cuando lo que  «debemos» hacer, aquello que nos resulta más conveniente en términos de bienestar, es justamente lo contrario de lo que creemos que necesitamos; lo contrario de lo que haríamos de forma automática e intuitiva, para aliviar nuestro malestar.


Actuamos acorde a patrones aprendidos en etapas anteriores de nuestra vida. Lo hemos hecho inspirándonos en cómo actuaban otras personas de nuestro alrededor; o bien reaccionando a sus acciones. Lo hemos hecho de la mejor manera que sabíamos, siempre con la intención de hacerlo lo mejor posible y con el objetivo de promover o mantener nuestro bienestar emocional.


Lo que sucede es que, a veces, las estrategias que llevamos a cabo para promover o mantener nuestro bienestar emocional actual, van en detrimento de nuestro bienestar emocional futuro. Y esto es justo lo que nos sucede cuando nos dejamos llevar por nuestros patrones, por lo que creemos que debemos hacer. En ese momento apostamos por lo conocido, por lo que sabemos que funciona (a corto plazo, y solamente teniendo en cuenta nuestro bienestar emocional inmediato); sin tener en cuenta los efectos a medio-largo plazo; y sin tener en cuenta lo siguiente:


Que lo que más nos beneficia, a veces, no es la estrategia que mayor bienestar emocional nos proporciona a corto plazo; sino aquella que preserva nuestro bienestar a medio-largo plazo. Y, a veces, la que lo hace, la que vela por nuestros intereses futuros, nos genera malestar en el momento presente; porque requiere hacer justamente lo contrario de lo que nos parece intuitivo; porque requiere hacer justamente lo contrario de lo que va a calmar nuestro malestar inmediato; porque requiere justamente que nademos contracorriente.



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