• Montse

Me siento lejos de mi pareja

¿Sabéis eso de sentirnos solos/as a pesar de estar rodeados/as de gente?, pues lo mismo puede sucedernos en pareja: que nos sintamos lejos de él/ella, a pesar de tenerla/e al lado.


Puede que, si convivimos con nuestra pareja, estemos tentadas/os a pensar que con «estar» con nuestra pareja ya basta para mantener la relación a flote y que no tenemos motivos para sentirnos lejos de la misma. Pero no es así.


Y es que la distancia emocional no está 100% vinculada a la distancia física.


Y pasamos tiempo con nuestra pareja, sí, pero puede que nuestros ajetreados días nos dejen poco espacio mental y emocional disponible; y puede que estemos con el móvil en la mano, o con una serie puesta; o que nos limitemos a un intercambio comunicativo funcional («¿qué hay para comer?», «¿te encargas tú de bañar a los peques?», «¿cómo nos coordinamos mañana?», «¿puedes llamar tú al servicio técnico de la caldera?»).


Puede que lo anterior, cuando está bien gestionado, nos haga ser buenos «compañeros/as de piso», incluso un «buen equipo». Y eso es estupendo... y condición necesaria, pero no suficiente.


Y puede que, además, nos vinculemos de formas muy distintas. Tan distintas que sintamos que entre los/as dos hay un mundo.


Procuremos disponer de tiempo, de interés genuino y de energía mental para fomentar la conexión emocional en pareja.


Compartir confidencias, exponer nuestras preocupaciones, poner en común anécdotas, reír, mostrar afecto...


Puede que creamos que un «¿cómo ha ido el día?» ya cumple la función, pero en muchos casos se queda «corto».


Mejor encontremos un espacio en el que ese «¿cómo ha ido el día?» pueda desarrollarse, con tranquilidad; creemos un espacio seguro en el que sintamos que podemos compartir cómo nos ha ido el día desde lo emocional, sin miedo a mostrarnos vulnerables - y esto significa, un espacio libre de juicios y de consejos no solicitados -.


Todo lo anterior nos permitirá conectar con nuestra pareja a otro nivel.


Y sí, no es nada del otro mundo. Lo difícil es llevarlo a cabo; lo difícil es evitar que la vorágine del día a día se lleve por delante estos momentos de conexión emocional tan necesarios.




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