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  • Foto del escritorMontse

No llames amor a aquello que no lo es

Actualizado: 2 nov 2023

¡Cuántas veces habremos llamado amor a aquello que en realidad podría recibir otro nombre! Si bien es cierto que las etiquetas en general me generan sentimientos encontrados, creo que nos proporcionan cierto nivel de comprensión. Por esta misma razón creo que es importante utilizar la etiqueta adecuada y reservar la etiqueta de «amor» para aquello que verdaderamente lo es.


¿Y por qué es importante utilizar la «etiqueta» adecuada? Muy simple: para dejar de romantizar el malestar en las relaciones y «ver» realmente el tipo de vínculos que construimos, más allá de lo que nos han dicho que es y cómo «debe» sentirse el amor.


Romantizar el malestar es algo que llevamos haciendo generaciones y generaciones. Ha sido la razón por la que nos decíamos que nos quedábamos cuando, en realidad, las razones podríamos encontrarlas en la sociedad, en lo que creíamos que se esperaba de generaciones anteriores y en las expectativas acerca de las relaciones y la importancia del para siempre.


Pero en la actualidad, como digo en mi libro Amor sano, amor del bueno (más información aquí), tenemos la posibilidad de decidir con quién compartir nuestra vida, y cuándo dejar de hacerlo, y nos hemos vuelto más exigentes porque de nuestras relaciones de pareja queremos más: que satisfagan nuestras necesidades emocionales. Y eso está bien.


Pero para que esto suceda, es importante entender que las relaciones en las que se satisfacen nuestras necesidades y en las que honramos las de nuestra pareja, las relaciones seguras, se construyen. Y, a la vez, para construir algo sano, debemos salir de aquello que no lo es, aunque lo llamemos amor.


Veamos algunos de los escenarios que típicamente han recibido la etiqueta de «amor».


Que las emociones te inunden en cuanto experimentas inseguridad en el vínculo, no es amor, es tu sistema de apego activándose. ¿Y por qué se activa tu sistema de apego? Puede que porque se ha producido una ruptura momentánea en el vínculo, o porque tu relación no es segura, o porque tu estilo de apego es inseguro o bien porque todo lo anterior sucede a la vez.


Sentir mariposas nos gusta. Nos han dicho que es signo de que esa persona nos hace vibrar, incluso de que ahí sí es. Sin embargo, las mariposas no siempre son señal de que las cosas van bien, ¡de hecho puede ser signo de todo lo contrario! Sí, porque si las mariposas en el estómago se alternan con episodios de gran malestar puede ser consecuencia directa de la inconsistencia e impredictibilidad de tu pareja o de la persona a la que está conociendo.


Y es que nuestro cuerpo puede reaccionar de forma muy muy evidente ante estímulos asociados a la persona a quien estamos conociendo o nuestra ya pareja. Sin embargo, que esto suceda, que se te acelere el corazón y des un salto de alegría cuando te escribe después de días de silencio no es más que el chute de sustancias químicas que se liberan en tu cerebro como resultado del refuerzo intermitente.


Los pensamientos de corte obsesivo suelen confundirse también con amor. Sin embargo, que pienses constantemente en la relación y en qué hacer o qué decir para mantener el vínculo de manera casi obsesiva puede ser signo de que te encuentras en la fase de enamoramiento. Pero, si lo anterior se mantiene en el tiempo y, sobre todo, si se acompaña de malestar, puede ser resultado de percibir fragilidad en el vínculo y de querer evitar aquello que temes que suceda: que se rompa la relación o que se produzca un abandono.


Nadie quiere perder a su pareja. Y que pensar en ello te produzca malestar es esperable. Sin embargo, que te resulte, literalmente, insoportable, y que te esfuerces duramente en tratar de evitar a toda costa que esto suceda, incluso llegándote a dejar de lado, es otra historia. Y, definitivamente no es una buena unidad de medida de cuánto quieres a tu pareja, sino más bien de tu miedo al abandono.


Ya ves que es importante que podamos escucharnos e identificar qué es aquello que sentimos para no colgar la etiqueta de «amor» a aquello que no lo es y, muy importante, para no decidir a aquello que creemos que es amor pero que, en realidad, es otra cosa: algo que nos produce malestar.


Si quieres saber más sobre construir relaciones sanas y seguras, echa un vistazo a mi nuevo libro Amor sano, amor del bueno, disponible en tu librería de confianza, Amazon, Casa del libro, FNAC, El Corte Ingles, etc.








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