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  • Foto del escritorMontse

¿Puedo tener una relación sana después de una tóxica?

Actualizado: 19 nov 2023


Tras poner fin a una relación tóxica, parece más cómodo (no sé si esta es la palabra más adecuada) intentar hacer borrón y cuenta nueva: la tormenta ya ha pasado, tratemos de olvidar.


Pero esta aproximación nos lleva a dejar de lado todo aquello que hemos aprendido: sobre las relaciones, sobre las dinámicas y sobre nosotras/os mismas/os.


Un aprendizaje que, sin duda, contribuirá a que entremos en futuras relaciones, no sé si con buen pie, pero definitivamente con una mirada muy distinta; quizás, una mirada más consciente y, sin duda, con una mochila llena de aprendizajes que pueden acercarnos a construir vínculos más sanos si sabemos cómo integrarlos y cómo ponerlos en marcha en nuestros futuros vínculos.


Por este motivo yo soy muy fan de extraer aprendizajes de las rupturas: yo soy más de pensar que, en lugar de simplemente olvidar y dejar atrás, en lugar de hacer borrón y cuenta nueva, podemos destinar recursos mentales y emocionales a «exprimir la ruptura».


«Exprimir la ruptura» consiste en aprender sobre: los aprendizajes, valga la redundancia, que hemos ido incorporando a lo largo de la relación; es decir, ser más conscientes de los mismos; y, sobre todo, en decidir si son sanos o no y, por lo tanto, si queremos que formen parte de nuestra forma de ver y vivir las relaciones de pareja.


Como ves, hay mucha consciencia en todo esto.


Para algunas personas, este exprimir sucede de forma natural. Especialmente si se trata de personas reflexivas, personas que quieren aprender sobre sí mismas y sobre sus experiencias; personas curiosas que, antes de huir de lo que sienten, están abiertas a usarlo a su favor si esto significa aprender y crecer.


Otras -quizás aquellas que han aprendido a dejar sus emociones de lado, a anestesiar lo que sienten para que la relación funcionase o que han perdido la voz en su anterior relación- pueden necesitar una ayuda para extraer estos aprendizajes, aprender de sí mismas y de aquellos patrones que pudieron no ser del todo sanos; aquellos patrones que corremos el riesgo de repetir en futuros vínculos.


En paralelo, hay aprendizajes que suceden a nivel de sistema nervioso y de los cuales no siempre somos conscientes. Conocernos en estos términos, explorar qué ha aprendido nuestro cuerpo sobre determinadas situaciones o estímulos que pueden ejercer como disparadores emocionales nos ayudará a entender mucho mejor, con mayor claridad, qué sucede en las nuevas dinámicas que se den en futuras relaciones.


Porque, a veces, a nivel cognitivo hemos hecho extraído aprendizajes. Sin embargo, nuestro cuerpo almacena otros aprendizajes que están estrechamente relacionados con nuestra supervivencia, que puede incluso estar relacionados con anteriores etapas de nuestra vida, los cuales pueden manifestarse en forma de reacciones a las que, a priori, no encontramos sentido porque la situación actual es radicalmente distinta a nuestra relación anterir


Si crees que es tu caso, crees que corres el riesgo de repetir patrones, te gustaría evitarlo pero no sabes por dónde empezar, valora la posibilidad de ponerte en manos de de quien pueda acompañarte en el proceso de exprimir los aprendizajes que trae consigo esa dolorosa ruptura para poder crear, mantener y disfrutar de vínculos más sanos en el futuro.


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