¿Puedo tener una relación sana después de una tóxica?


Tras poner fin a una relación tóxica, parece más cómodo (no sé si esta es la palabra más adecuada) intentar hacer borrón y cuenta nueva: la tormenta ya ha pasado, tratemos de olvidar.


Pero esta aproximación nos lleva a dejar de lado todo aquello que hemos aprendido: sobre las relaciones, sobre las dinámicas y sobre nosotras/os mismas/os. Un aprendizaje que, sin duda, contribuirá a que entremos en futuras relaciones, no sé si con buen pie, pero definitivamente con una mirada distinta.


Yo soy más de pensar que debemos «exprimir la ruptura».


«Exprimir la ruptura» consiste en aprender sobre los aprendizajes, valga la redundancia, que hemos ido incorporando a lo largo de la relación; y en decidir si son sanos o no, y si queremos que formen parte de nuestra forma de ver y vivir las relaciones de pareja.


Para algunas personas, este exprimir sucede de forma natural.


Otras -quizás aquellas que han aprendido a dejar sus emociones de lado, a anestesiar lo que sienten para que la relación funcionase o que han perdido la voz en su anterior relación- pueden necesitar una ayudita.


Si crees que es tu caso, ponte en manos de quien pueda acompañarte en el proceso de exprimir los aprendizajes que trae consigo esa dolorosa ruptura para poder crear, mantener y disfrutar de vínculos más sanos en el futuro.




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