• Montse

¿Quien te quiere no duda?

Actualizado: 2 ene

Hace un tiempo dí por casualidad con una reflexión de una gurú de las relaciones que decía algo así como «Cuando alguien te quiere, no tiene dudas».


Pensar que nuestra pareja puede tener dudas nos rompe, nos hace experimentar inseguridad, nos conecta con una incomodísima sensación de rechazo y, de repente, sentimos que el vínculo pende de un hilo.


No nos gustan las dudas. Es un hecho. Nos gusta o, mejor dicho, necesitamos seguridad y las dudas nos conectan con exactamente todo lo contrario.


Pensar que si alguien te quiere no tendrá dudas, para mí, es una aproximación muy reduccionista. Éste sería el titular. Lo argumento:


Puede que al pensar en las relaciones tendamos a reducirlas al amor y a los sentimientos. Por lo que, si nuestra pareja nos comenta que tiene dudas, podemos pensar que no está segura/o de lo que siente. Puede que sea así, efectivamente; pero puede no reducirse a ello.


Tener dudas va más allá de dudar sobre lo que sentimos. Nuestra realidad afectivo-relacional es mucho más compleja que eso: no solamente están los sentimientos, sino también el tipo de relación que podemos ofrecer, el momento vital en que nos encontramos, nuestros valores, nuestros objetivos vitales y deseos de futuro...


Imaginaos el caso de dos personas que no comparten la misma visión de futuro; p.e. uno/a quiere ampliar la familia y el/la otro/a no; o simplemente uno/a apuesta por una vida de estilo nómada, mientras que el otro miembro de la pareja prefiere echar raíces. O bien, uno de los miembros no está preparado para comprometerse, mientras que el/la otro/a prefiere una relación con compromiso.


Todas las anteriores posibilidades son 100% legítimas. Afortunadamente contamos con libertad para escoger sobre nuestras vidas, y sobre cómo vivimos las relaciones.


El problema viene cuando lo anterior no es comunicado de forma clara y honesta, punto en el que entramos en conflicto con la responsabilidad afectiva; pero este ya es otro tema...


Dicho esto, volvamos al mensaje inicial: «cuando alguien te quiere, no duda». Si lo enfocamos a los sentimientos, damos por sentado que el amor es EL componente al que debemos prestar atención.


Lo cierto es que querernos es condición indispensable, sí, pero no suficiente.

De lo contrario, podemos encontrarnos en una relación en la que los puntos anteriores no estén alineados con lo que nuestra pareja puede ofrecernos y que, por lo tanto, tengamos que dejar de lado nuestros valores, olvidarnos de nuestros estándares, renunciar a nuestros objetivos vitales y vivir una relación que encaja en un modelo relacional con el que no nos sentimos identificados/as.


Por eso, si no hay «match», si hay disparidad, es esperable que surjan dudas. Incluso, diría, que es sano. Pues las dudas nos permiten tener en cuenta y velar por aquello que nosotras/os queremos; crean un espacio para evaluar si la relación con nuestra pareja puede proporcionarnos lo que necesitamos, y nos sitúan en un escenario desde el que poder tomar decisiones conscientes.


Foto: instagram.com/catherina.schulz/

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