• Montse

"Sobrevivir" al confinamiento por el COVID-19

La situación excepcional que estamos viviendo nos supone un reto en diferentes ámbitos; por supuesto, en lo higiénico-sanitario, pero también en lo profesional-académico, en lo económico, y en lo relacional y emocional. En este post intentaré ofrecer una serie de estrategias para que pasemos estas semanas difíciles - o, cuanto menos, distintas a lo habitual - de la mejor forma posible.



Cómo hacer frente al aislamiento


- Céntrate en lo positivo: la situación es la que es, y tenemos poco control sobre ella; es por esto que debemos intentar sacarle el máximo partido a la misma.


Lo cierto es que solamente el hecho de pensar que tenemos que estar todo el día confinados nos hace sentir agobio.


Sin embargo, podemos pensar en todas aquellas cosas que durante meses hemos querido hacer pero para las que no teníamos tiempo: leer ese libro que hace tiempo que compramos, organizar la casa, volver a ver Juego de Tronos, ponernos con el inglés, retomar hobbies que dejamos de lado por falta de tiempo...


- Organízate para trabajar desde casa: puede resultar todo un reto. Es importante tener unos objetivos diarios y centrarnos en alcanzarlos; compartirlos y comprometernos con los compañeros y los supervisores de nuestro equipo, nos ayudará a tener mayor disciplina.


Podemos buscar un lugar de nuestro hogar en el que podamos concentrarnos sin (tantas) interrupciones.


Si tenemos peques en casa, intentemos tenerlos entretenidos con rutinas muy específicas, lo más similares posible a los horarios y rutinas que tienen cuando asisten al colegio.


- Establece una rutina: lo mismo aplica a los adultos; tanto si podemos simular nuestro horario habitual, como si esto no es posible, lo mejor es establecer una rutina. Ésta debe incluir:


- Responsabilidades académico-laborales: destinarles un tiempo te hará sentir que has aprovechado el tiempo de forma eficaz, al final del día.


- Tiempo de ocio: dedicar tiempo a nuestros hobbies - o explorar hobbies nuevos -, dedicar unos minutos a la socialización (en la medida de lo posible) y a actividades que nos distraigan y nos resulten agradables.


- Actividad física: podemos hacer uso de Apps de ejercicio, seguir entrenamientos de YouTube... Y esto lo podemos hacer solos... ¡o acompañados! Por ejemplo, hacer una clase con más personas de forma telemática a través de videollamada.


Cómo afrontar las restricciones de socialización


- #QuédateEnCasa pero mantén el contacto: los seres humanos somos seres sociales; estamos acostumbrados a interactuar con muchas personas a lo largo del día. Si bien la cuarentena nos prohíbe tener contacto en persona, sí podemos hacerlo de forma telemática.


Afortunadamente tenemos gran variedad de medios para hacerlo. Podemos sacarles el máximo partido y sentir que tenemos a nuestros seres queridos algo más cerca; por ejemplo, haciendo videollamadas una vez al día, en vez de mandarnos mensajes de texto constantemente. Podemos compartir con ellos lo que hemos hecho durante el día, enseñarles cómo van las cosas en casa, y viceversa. Como seguramente se trata de una novedad para todos, puede convertirse en un momento divertido y nos permitirá saciar las ganas de socialización.


- Exceso de contacto: lo cierto es que compartiremos 24h con las personas con quienes vivimos; nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres... Muchas más horas de las que solemos compartir. Es por este motivo que pueden surgir roces y pequeños conflictos. Debemos hacer un esfuerzo extra para entenderles (¡no es una situación fácil para nadie!) y relativizar, valorar si merece la pena ponerlo sobre la mesa o si, pensando en el bienestar de la familia, podemos posponer el conflicto.


Sobreinformación


- Dosifica la información: si bien en este artículo os animo a utilizar las bondades de la tecnología para que el confinamiento sea lo más agradable posible, en este punto os pongo en alerta. Estamos conectados 24/7. El flujo de información es constante y, a estas alturas, todos nos hemos dado cuenta de que es monotemático: ¡nos sale el coronavirus por las orejas!


Os recomiendo que tengáis momentos de desconexión, que dejéis el móvil de lado, y que restrinjáis el tiempo en el que estáis conectados con las noticias de última hora. Por ejemplo, viendo el telenotícias de la noche, o bien leyendo la prensa por la mañana.


- Filtra la información: debo subrayar la importancia de poner en duda ciertas informaciones, dependiendo del rigor y la validez de las fuentes. A nuestras manos lleva una cantidad de datos difícil de manejar; ¿el resultado? Bajamos la guardia y nos lo creemos (prácticamente) todo. Debemos ser más selectivos.


- Utiliza la información a tu favor: ¡...y no en tu contra! Con tanta información, tantos datos y tantos porcentajes es tremendamente fácil ponernos en lo peor.


Os animo a no anticipar: centraos en la situación actual. ¿Tenéis síntomas? ¿Tenéis la despensa llena? ¿Vuestra familia está bien?


Es cierto que el hecho de que el periodo de incubación del virus sea de hasta varias semanas nos crea una incertidumbre y ansiedad muy incómodas. Es por esto que debemos quedarnos con la situación actual. Y, si ésta cambia, ya aplicaremos los protocolos necesarios para solucionar cada uno de los problemas que puedan surgir.


- Que no cunda el pánico: si el Gobierno ha asegurado que los servicios de primera necesidad como farmacias y supermercados continuarán con su actividad, significa que no nos vamos a quedar con suministros. Lo más probable es que, en los siguientes días, nos acostumbremos a esta situación de excepción, y que los estantes de los supermercados no queden desérticos, como estos ha sucedido esta semana.


Normalicemos la situación, prioricemos y seamos solidarios y corresponsables.

Durante los próximos días escribiré más artículos tratando con más detalle cada uno de los temas anteriormente mencionados. No os los perdáis.


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