• Montse

¿Sufres baja autoestima?

Actualizado: 4 feb

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros/as mismos/as. Si contamos con una autoestima sana, cuando nos encontramos en una situación difícil o ante una crítica (constructiva), la aceptaremos, incluso aprenderemos de ella. Sin embargo, si tenemos un bajo concepto de nosotros/as mismos/as, es posible que cuestionemos nuestra valía y que, como resultado, acabe alimentando los pensamientos negativos sobre qué tan capaces y valiosos/as somos.


Una autoestima baja puede tener un impacto en distintas áreas de nuestra vida, afectando cómo nos comportamos en con nuestra familia, con nuestras amistades, con nuestra pareja, en el trabajo y en situaciones sociales.


¿Tienes dudas acerca de tu autoestima? A continuación encontrarás algunos síntomas:

1. Inseguridad

La inseguridad nos lleva a querer ser complacientes, a ayudar a los demás, a hacerles favores y a decir "sí" cuando queremos decir "no". Va más allá de ser generosos/as y altruistas: es posible que pongamos a los demás por delante de nosotros/as, incluso si haciéndolo salimos perdiendo. Creemos que, si somos complacientes, los demás nos aceptarán y nos querrán a su lado o, al menos, no nos rechazarán.


Las inseguridades también se manifiestan de otra forma: no nos creemos suficientemente capaces de tomar decisiones, o de llevar a cabo ciertas tareas. Estas inseguridades se manifiestan en pensamientos frecuentes que nos invaden en forma de dudas.


2. Autocrítica

Ser demasiado estrictos/as o duros/as con nosotros/as mismos/as también es síntoma de una autoestima baja. Es posible que busquemos defectos y errores que confirmen por qué nos sentimos mal. O que, a través de la autocrítica, tratemos de alcanzar un nivel de perfección que nos "asegure" ser suficientemente buenos/as y valioso/as como para ser aceptados/as por los demás. Como consecuencia, seguramente busquemos constantemente la perfección y no nos guste recibir críticas de terceros que cuestionen nuestra valía.


3. Exagerada importancia

Algo que ocurre durante la adolescencia: creer que los demás están pendientes o hablando de nosotros/as todo el tiempo; si ocurre en la edad adulta, puede ser consecuencia de un bajo autoconcepto. Estas constantemente pensando que los demás nos observan, nos critican y escrutinan nuestras acciones y palabras, en un intento de juzgarnos nos acerca a la posibilidad de ser rechazados/as si les gusta lo que ven. Motivo por el cual analizaremos cada palabra y acción. Que nos importe demasiado lo que dicen de nosotros/as es un ejemplo de ello.


4. Miedo

Miedo a mostrarnos tal como somos, a equivocarnos, a ser juzgados/as, a no gustar a los demás, a fracasar… Unos de los miedos más comunes es el de ser abandonados/as: la baja autoestima hace que nos volvamos celosos ya que consideramos que cualquier persona es mejor compañero/a sentimental que nosotros/as y, por lo tanto, nuestra pareja pueda abandonarnos de un momento a otro. Lo mismo sucede con las amistades o la familia: tememos que alguien pueda ocupar nuestra posición, pues nuestra poca valía percibida nos lleva a pensar que somos fácilmente reemplazables.


También es posible que no seamos capaces de renunciar a alguien que no satisface nuestras necesidades emocionales o, incluso, que nos hace daño, por miedo a no encontrar a otra persona, o a quedarnos solos/as, generando dependencia emocional.


5. Tristeza

La falta de amor propio nos lleva a sentirnos/as solos/as. Además, es posible que nos refugiemos en los recuerdos del pasado, que posiblemente consideremos mejor que la situación actual. Como consecuencia podemos sentirnos tristes y melancólicos/as.


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