• Montse

Superar un trauma es posible

En la vida de todos y cada uno de nosotros hay acontecimientos o situaciones que nos resultan especialmente duras y que pueden hacernos sentir desbordados.


Sin embargo, es posible que, ya sea por su intensidad o gravedad, o bien porque estamos atravesando un momento ya difícil, algunos nos impacten de una forma notable y nos resulten especialmente difíciles de superar.

En estas situaciones, nos encontramos en un punto tan límite que somos incapaces de procesar de forma correcta las emociones. Como resultado, nuestras sensaciones, pensamientos, ruidos y olores quedan asociados a ese evento; y, cuando en el presente vemos una imagen determinada, sentimos un olor específico, experimentamos una sensación concreta..., estos nos “transportan” a ese momento tan difícil que no ha sido procesado de forma debida.


Es posible que, incluso si ya hemos dejado el trauma en el pasado, continuemos llevando a cabo acciones como respuesta al malestar que éste nos generó. En otras palabras: que sigamos manteniendo ciertos hábitos como consecuencia de la situación que vivimos en el pasado y que tanto nos marcó.


Los traumas se pueden “desbloquear”, enfrentándonos con cautela al pasado doloroso y gestionándolo de la forma más sana posible. Para ello, debemos desarrollar estrategias y herramientas que nos hagan más resilientes (capaces de afrontar situaciones difíciles).


De manera paralela, debe examinarse de qué forma nos sigue causando un impacto negativo en el presente, y explorarse formas más sanas de actuar rompiendo “viejos hábitos” o “rutinas generadas como consecuencia del trauma”.




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