TEPT como consecuencia del abuso narcisista en el trabajo

El abuso narcisista nos deja innumerables secuelas. Autoestima bajo cero, inseguridades innumerables, problemas relacionales de todo tipo, un diálogo interno severamente autocrítico y autodestructivo, grandes dosis de culpa, pérdida del criterio propio... e incluso, trastorno de estrés postraumático.


Sí, seguramente este concepto te suene: lo solemos asociar a situaciones altamente traumáticas como el hecho de presenciar un delito, vivir un atentado, sufrir una violación o sobrevivir a una guerra.


Que no nos sorprenda asociarlo al abuso narcisista; quien lo ha sufrido en sus propias carnes sabe a qué me refiero. Y es así, puesto que se trata de una relación traumática donde las haya.


Hablaba con un paciente justamente de esto. Ha tenido la dudosa suerte de tener a un psicópata narcisista por jefe, y acudió a mi consulta para trabajar los altísimos niveles de ansiedad que se manifiestan en múltiples síntomas somáticos.


Él, vamos a llamarle Luís, se sorprende de cómo la situación que ha vivido y está viviendo puede causar tal efecto en su salud. Lo cierto es que se encuentra en una situación con grandísísímas dosis de estrés, debido a sentirse constantemente amenazado, predado por su jefe.


Quizás su integridad física no corre riesgo de forma directa; pero sí su integridad emocional, y es precisamente a esto a lo que su cuerpo reacciona, como si de una amenaza física constante se tratase.


Parece que Luís comprende mejor los efectos que la situación está teniendo en su cuerpo cuando lo comparamos con una situación de guerra. Porque es así de amenazado como se siente en su día a día, las más de 8h que pasa a diario en una oficina de 50m2, a expensas de su jefe.


Y lo mismo sucede en las relaciones de pareja y en las relaciones familiares. Las mismas sensaciones de amenaza, las mismas consecuencias.


Si este es tu caso, ponte en manos de un profesional de la salud, no lo demores.





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