Signos de que tu niña interior está herida

1️⃣ ¿Tienes miedo a quedarte sola?


2️⃣ ¿Te consideras (demasiado) exigente contigo misma?, ¿tu diálogo interno está lleno de mensajes que te automachacan?


3️⃣ ¿Intentas satisfacer a los demás, incluso cuando sabes que no es lo más beneficioso para tu bienestar?


4️⃣ ¿Priorizas a los demás, a sabiendas que tus necesidades quedarán desatendidas?


5️⃣ ¿Te sientes culpable cuando todo te va bien?


6️⃣ ¿Te cuesta poner límites o estos son demasiado laxos? O al contrario, ¿tus límites son demasiado rígidos?


7️⃣ ¿Sientes que tienes problemas de apego o para vincularte: te parece que te vinculas demasiado rápido, o de forma muy intensa? O al contrario, ¿sientes que te cuesta vincularte, que mantienes distancia para, de alguna forma, mantenerte a salvo?


8️⃣ ¿Crees que tu autoestima no está en plena forma, y te cuesta ser consciente de lo que vales y de lo que aportas?


9️⃣ ¿Sientes que te quedas atrapada en relaciones no sanas?


🔟 ¿Te sientes responsable de las emociones de las personas de tu alrededor?


Todas tenemos una niña interior (hablo en clave femenina con el único objetivo de facilitar la lectura, pues lo anterior también es aplicable a las personas que se identifican con el género masculino).


Nuestra niña interior es la versión más auténtica de nuestra persona. Sin embargo, es posible que con los años y a través de las vivencias, la hayamos cubierto de máscaras para sobrellevar nuestro día a día de la mejor forma que sabemos.


Quizás hayamos crecido demasiado rápido, o hayamos tenido que hacernos cargo de responsabilidades que no nos correspondían.


O quizás hayamos sentido presión por ser de una determinada manera, para que nos aceptasen.


O quizás nos vimos obligadas a dejar de lado nuestras emociones, las cuales se entendían como inapropiadas.


Si has respondido de forma afirmativa a varias de las preguntas anteriores, es posible que tu niña interior esté herida y merezca tu atención. Una atención que debió tener, pero que no recibió cuando la necesitaba, de la forma en la que la necesitaba.


No, no es tarde. Puedes abrazarla, arroparla y cuidarla, desde la adulta que eres hoy. ¡Adelante!


Si no sabes por dónde empezar y tu situación te genera malestar, o sientes que no cuentas con las herramientas para gestionarla, no dudes en buscar ayuda profesional. Si deseas que seamos nosotras quienes te acompañemos en el proceso, estaremos encantadas de hacerlo. Puedes conocernos aquí y contactarnos desde el formulario de contacto.



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