TOC de amores: mi vida amorosa es un bucle de dudas infinito

«¿Quiero realmente a mi pareja?», «¿cómo puedo asegurarme de que lo que siento es amor?», «¿siento lo suficiente como para seguir en la relación?», «¿es la persona indicada para mí?», «¿me proporciona lo que necesito?», «¿y yo, le proporciono lo que necesita?», «¿estoy siendo una "buena" pareja?».


Todas estas preguntas son 100% legítimas y diría que muy necesarias. Hacérnoslas no es un problema, al contrario: nos permiten tomar consciencia de nuestra relación, de lo que sentimos, de lo que aportamos a nuestra pareja y de lo que él/ella nos aporta.


Sin embargo, estas mismas preguntas se convierten en una especie de tortura para quienes se las hacen en bucle. Señoras y señores, permitodme que os presente al TOC de amores.


Debo decir que no es una entidad diagnóstica per se (no está contemplada por la comunidad científica ni por los manuales clínicos). Sin embargo, es un término que recoge tan bien lo que algunas personas experimentan, que cada vez más personas lo utilizan para referirse a:


Los pensamientos de carácter intrusivo que aparecen en forma de obsesiones en torno a la relación de pareja. Y las compulsiones encaminadas a reducir el malestar (la ansiedad asociada).


Dudar sobre lo que sentimos puede responder a un cambio en la relación (quizás, la evolución natural del vínculo: pasamos de amantes a compañeros de vida), o bien a un suceso vital estresante que afecte al vínculo de pareja de forma colateral. Incluso puede que tengamos cierta naturaleza obsesiva y que caigamos en preocuparnos en bucle acerca de nuestra relación de pareja.


Sin embargo, el TOC de amores va más allá: se refiere a dudas persistentes, resistentes a la confrontación con lo racional (a los hechos).


Intentamos calmar estas dudas a través de hilos de pensamiento eternos en forma de rumiación, tratando de dar sentido a lo que nos pasa por la cabeza; como resultado, las dudas de carácter obsesivoide toman mayor fuerza.


Es posible que nos sorprendamos llevando a cabo conductas concretas tratando de evitar situaciones que sabemos que disparan nuestras dudas; o bien abrimos un debate interno con nosotros/as mismos/as en un intento de comprar o refutar las conclusiones que se deriven y, así, tratar de minimizar el malestar.


Reconocer nuestros pensamientos, aprender a gestionarlos como tales, relativizar, conocer nuestra relación, explorar cómo nos vinculamos y, sobre todo, hacer una gestión de las dudas y preocupaciones, nos ayudará a disminuir el malestar.


Si lo anterior te resuena y llevas un tiempo tratando de gestionar la situación sin éxito, ponte en contacto con un/a profesional de la salud.


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