• Montse

Me duele pero sé que debo poner fin a la relación

Actualizado: 2 ene

En consulta me encuentro con esta situación a menudo. En estos casos suele ser el motivo de consulta, de hecho.


Por un lado, sentimos que debemos poner fin a nuestra relación, sentimos que ya no podemos más, que la ruptura es la única opción si queremos preservar nuestro bienestar emocional. Pero, a la vez, y de manera incómodamente contradictoria, no nos sentimos capaces.


Puede que nos sintamos incapaces como resultado de haber acumulado intentos fallidos de dejar la relación. Intentos en los que una conversación nos lleva a querer seguir intentándolo; o bien puede que experimentemos grandes dosis de ansiedad cuando simplemente lo planteamos; o bien que nos encontremos con promesas que avivan la esperanza de que esta vez sí funcione...


Todo lo anterior nos lleva a seguir decidiendo quedarnos en la relación, a pesar de que inevitablemente, una parte de nosotros/as (una parte que, con el tiempo, puede hacerse más y más notable), nos dice que la situación actual no nos beneficia. Puede que esa misma parte de nosotros/as considere que es (cada vez más) altamente improbable que la situación cambie suficiente como para que la relación nos sume.


Una parte de nosotros/as lo sabe a ciencia cierta; incluso, me atrevería a decir que ya ha tomado la decisión. La otra, todavía tiene dudas y siente que el miedo la gobierna. Y una parte tira de la otra, como si de fuerzas opuestas se tratase. Y nos encontramos atrapados/as en un punto en que la decisión está tomada... pero ¡qué difícil es llegar al punto de ejecutar la decisión!


Y ahí seguimos.


Y llega un punto en el que nuestro cuerpo nos habla, en forma de malestar físico, o de ansiedad.


Y lo cierto es que, como reflexionamos en sesión: puede que nos encontremos ante una situación en la que la decisión esté tomada, y solamente (¡en cursiva, porque no tiene nada de fácil!) haga falta ejecutarla.


Y es este el punto en el que iniciamos nuestro proceso terapéutico para desencallar la situación que llevamos arrastrando por más tiempo del que nos gustaría.


En el proceso terapéutico tratamos de entender porqué nos encontramos en esta situación, qué nos ha llevado a ella. Y también cómo nos vinculamos, cómo vivimos las relaciones afectivosexuales, qué hemos aprendido de nuestras anteriores parejas... Pues todo lo anterior tiene mayor o menor peso en nuestras circunstancias actuales, y entendernos es un buenísimo punto de partida.


Y en sesión también trabajamos el hacer frente a ese malestar que anticipamos que vamos a sentir cuando la ejecutemos; no sin razón, pues solamente de pensarlo ya conectamos con ese malestar.


Y es que, precisamente, es este malestar el responsable de que nos quedemos durante más tiempo en la relación: nadie en su sano juicio quiere experimentar malestar, eso es evidente y resulta comprensible que deseemos evitarlo.


Pero, además, resulta que, que experimentemos malestar nos conecta con la posibilidad de que no estemos tomando una buena decisión; al fin y al cabo, ¿si tan buena decisión fuese, no experimentaría alivio?, pensamos.


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Si tu situación te genera malestar y sientes que no cuentas con las herramientas para gestionarla, no dudes en buscar ayuda profesional especializada en el ámbito de las relaciones.


Si deseas que seamos nosotras quienes te acompañemos en el proceso, estaremos encantadas de hacerlo. Puedes conocernos aquí y contactarnos desde el formulario de contacto.


Foto: instagram.com/catherina.schulz/

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